La firma Audi se ha tomado solo 405 dias para desarrollar desde cero este superdeportivo, tomando el chasis prestado de un Lamborghini y el reciente motor super híbrido enchufable Temerario.
Lo han bautizado con el nombre Tazio Nuvolari, que proviene de un piloto italiano de gran talento de la época de 1930 y 1940, ganador de carreras de motociclismo, Le Mans, La Mille Miglia y Grandes Premios. A finales de la década de 1930 pilotaba monoplazas de Auto Union, (la marca que más tarde estaría en el origen de Audi). Dicho nombre se había usado para el prototipo que fue precursor de un Audi de producción en 2003, ahora loan reutilizado en el vehículo más potente de la historia de Audi, limitado a 499 unidades a un precio superior a los 600,000 euros por unidad.
A nivel tecnológico es un auto con un concepto cercano a los monoplazas de Fórmula 1, combinando una gran potencia de propulsión de combustión con la ayuda de la energía eléctrica con el objetivo de mejorar el rendimiento y la tracción, además de incorporar elementos de aerodinámica active.
El Tazio Nuvolari es el primer auto de producción que acoge la nueva filosofía de diseño de Audi y se destaca por sus superficies tensas y una configuración de motor central/trasero que define sus proporciones.
Llega pintado con el nuevo color exclusive de Audi, Titanio, que también han utilizado en el Audi Concept C y en el monoplaza de Formula 1. El encargado es Massimo Franceslla, el italiano que comenzó su Carrera en Bertone, pasando por el Grupo Ford, luego dirigió el departamento de diseño de Jaguar/Land Rover y fue contratado a principios del verano de 2024 para definir las líneas de los futuros autos Audi.
Gael Buzyn, director del centro de diseño Avanzado de Audi en Malibu, EE. UU., explica: “Cada elemento externo cumple una función aerodinámica bien definida, desde el alerón delantero hasta el difusor trasero. Y todo es tal como se ve, ya sea fibra de carbono o aluminio, tanto en el exterior como en el interior”.
Un detalle que llama la atención es que la carrocería este prácticamente desprovista de aristas afiladas, pero no quiere decir que su rendimiento no quede anticipado por sus formas limpias.
“La colaboración entre diseñadores e ingenieros fue fundamental, asegurando que cada elemento de la carrocería tuviera una razón de ser funcional”, agregó el diseñador francés, quien lleva 20 años afincado en Estados Unidos.
Otro punto fundamental fue “la colaboración de los pilotos del equipo de Fórmula 1, Nico Hülkenberg y Gabriel Bortoleto, durante la fase de desarrollo de este proyecto”, como destacó Viktor Underberg, director de Rendimiento de Autos Deportivos de Audi, quien fue mi copiloto durante los aproximadamente 10 kilómetros de esta experiencia exclusiva al volante del Nuvolari.
Underberg, quien había trabajado previamente en Audi antes de su paso por Lamborghini en los últimos años ha destacado que “se prestó una enorme atención al equilibrio entre la carga aerodinámica y la resistencia para maximizar la estabilidad y, por consiguiente, permitir un control preciso del Nuvolari”. El chasis, la suspensión y la distancia entre ejes son los mismos que los del Temerario, con un ligero aumento del ancho de vía de 1 cm delante y 2 cm detrás.
El S-Duct delantero, el cual entra por el parachoques y sale por el Boente, proporciona carga aerodinámica adicional, reduciendo la sustentación a altas velocidades y mejorando la refrigeración del motor. Pero el elemento central del sistema de aerodinámica activa es el ala trasera adaptativa retráctil, que controla la fuerza descendente y la resistencia aerodinámica en tres configuraciones: cerrada, carga baja (low downforce) y carga alta (high downforce).
El Nuvolari cuenta con cinco modos de conducción para elegir: E-Hybrid, para circular en eléctrico por ciudad o en trayectos cortos; Equilibrado (Balanced), para un buen equilibrio entre confort, eficiencia y rendimiento; Dinámico (Dynamic), que ofrece una respuesta más inmediata; Dinámico+ (Dynamic+), que prioriza el rendimiento; y Circuito (Track), el más extremo, con ajustes específicos para pista, incluyendo niveles más tolerantes en el control de tracción.
El corazón del Nuvolari está formado por cuatro motores que ofrecen 1,001 CV (736 kW) de potencia máxima. El motor V8 biturbo de 4.0 litros genera 800 CV (588 kW), a los que se suman tres motores eléctricos de flujo axial, cada uno con 150 CV (110 kW).
Dos motores eléctricos están ubicados en el eje delantero y el tercero en el trasero, entre el motor V8 central (que alcanza unos increíbles 10,000 rpm, una cifra más común en autos de carreras) y la transmisión automática de doble embrague de 8 velocidades.
El sistema híbrido se alimenta de una batería de iones de litio de 7.3 kWh (casi el doble de capacidad que la utilizada en el Lamborghini), instalada donde normalmente se monta el eje de transmisión en un quattro, que no existe en este caso. Su prioridad es suministrar y recuperar energía rápidamente, el Nuvolari puede desacelerar hasta 0.3 g solo mediante regeneración y no la autonomía eléctrica, que es secundaria, sobre todo porque una batería más grande aumentaría el peso y perjudicaría el rendimiento.








